Responsabilidad civil

Nadie es perfecto y en cualquier momento, podemos cometer un error que, de no haberlo previsto antes, puede tener consecuencias negativas para el causante del daño.

Hay que ser consciente de que cualquier reclamación pasa por un tribunal de justicia y que no sólo nos puede afectar económicamente al tener que satisfacer una indemnización que compense el daño causado, sino que tendremos que movernos en medios legales con los que no estamos habituados y, además, son desagradables para quien es ajeno a ellos.

1. ¿Porqué un seguro de R.C.?

El nacimiento de la responsabilidad por los actos propios o ajenos puede venir de muy diversas fuentes. Esta responsabilidad ha existido y convivido con la humanidad. Con el paso de los años y la entrada en la Edad Moderna, estas situaciones se han venido regulando y se han venido estableciendo compensaciones en función del alcance de dicha responsabilidad.

En nuestro país, el Código Civil nos dice que toda persona que causa un daño a otra está obligado a repararlo. Este daño que ha causado, da igual que haya sido de forma voluntaria, que  por negligencia o por omisión.

En base a esta definición, cualquier persona, en el transcurso de su vida normal puede, sin querer o de forma intencionada, originar situaciones que dañen a terceras personas. La reparación de este daño suele ser una compensación de tipo económico, lo que afecta directamente el patrimonio del causante de la acción.

Los seguros de responsabilidad civil sirven para que las persones desempeñen sus actividades normales sin tener constantemente el temor de que sus actuaciones impliquen una pérdida en su patrimonio. Permiten, por tanto, una mayor confianza en las actuaciones que vamos a llevar a cabo porque, si en alguna de ellas causamos un daño a un tercero, tenemos las espaldas cubiertas ante cualquier compensación económica que se nos imponga.

¿Cómo se origina la responsabilidad civil?

Los orígenes de las actuaciones que pueden derivar en una responsabilidad civil son muy variadas. Por ejemplo, puede derivar del incumplimiento de un contrato o de una acción u omisión involuntaria, sin que exista ninguna relación jurídica anterior.

Puede, a su vez, ser la consecuencia de un acto de la persona que lo causa, o de quienes dependen de él directamente.

Si la persona que causa el daño no es solvente para repararlo, puede ser que la responsabilidad del mismo recaiga sobre un tercero que lo asuma.

En todos estos casos, la acción u omisión, ya sea voluntaria o no, no ha sido correcta, y esto ha derivado en una situación que perjudica a otra u otras personas. Esta situación es demostrable y, por tanto, existe un culpable o responsable.

Por el contrario, puede darse el caso de que la persona sea culpable, no por una actuación demostrable sino porque concurren una serie de circunstancias, reguladas por ley, que asignan la responsabilidad. La única forma de eludir la responsabilidad en estos casos es demostrar que la causa de la que se le responsabiliza ha sido fortuita. Este es el caso típico de la responsabilidad civil del seguro de vehículos a motor, en la que el propio Código de la Circulación establece la responsabilidad si concurren unas determinadas circunstancias. Un ejemplo: el caso del choque entre dos vehículos que circulan en el mismo sentido, en que la responsabilidad siempre corresponde al vehículo de atrás.

La característica de los seguros de responsabilidad civil es que, en la mayoría de los casos, se desconoce el alcance del posible daño a causar. La suma asegurada no se corresponde con el valor de un bien material, pues no se sabe de antemano qué bien va a ser dañado, si es que el daño no es físico o moral.

Por esta razón, la determinación del capital asegurado se realiza en base a la lógica y a las circunstancias personales del tomador del seguro estableciendo hipótesis del daño que se cree puede ocasionar.

Las  aseguradoras tienen unas cuantías predeterminadas para cada una de las modalidades de seguro que nos pueden ayudar. Es preciso valorar si esta cuantía es suficiente para las particularidades de cada cliente.

2. ¿Cuál es la primera distinción a efectuar en el concepto de R.C.?

Lo primero que hay que determinar es el hecho o situación que da lugar a esta responsabilidad. En este sentido, se pueden diferenciar dos grandes grupos: la responsabilidad contractual y la extracontractual.

¿Qué es la responsabilidad civil contractual?

Se trata de la situación en la que asegurado y perjudicado están unidos por una relación contractual que se incumple. En este caso, el alcance del daño puede ser conocido de antemano, o cuando menos estimada, y se desprende de los propios términos del contrato.

Es preciso recordar que esto no es lo habitual, pues la existencia de un contrato facilita enormemente la determinación del capital a asegurar.

¿Qué es la responsabilidad civil extracontractual?

Es la que se origina por las distintas circunstancias de la vida de la persona asegurada o de las actividades de la empresa asegurada, sin mediar un contrato.

La particularidad más notoria de los seguros de responsabilidad civil es que el seguro no sólo se hace cargo de la indemnización de los daños causados al perjudicado, sino que facilita al asegurado la defensa civil, en donde puede incluso elegir el abogado que quiere que lo represente, tanto para el caso de que sea el reclamado como el perjudicado de un daño.

También se obliga el asegurador a depositar las fianzas judiciales exigidas en tanto no se determine el alcance de su responsabilidad.

Cabe destacar que las indemnizaciones como consecuencia de responsabilidad civil por daños personales estén exentas de tributación en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas en la cuantía que legal o judicialmente se reconozcan.

 ¿Qué es la responsabilidad civil particular?

Se trata de la responsabilidad en que puede incurrir una persona en su vida privada.

El alcance de los daños puede ser corporal, material o patrimonial. Entre las modalidades más frecuentes se pueden citar la responsabilidad civil del cabeza de familia, la del propietario de inmuebles, la del propietario de animales domésticos, etc.

Esta última es de vital importancia para los propietarios de perros en caso de mordeduras o ataques, sobretodo en estos tiempos en que la sociedad está muy sensibilizada por este tema.

¿Qué es la responsabilidad civil de explotación?

Es la  que cubre las consecuencias económicas en las que puede incurrir una empresa, ya sea industrial o comercial, en el desarrollo de su actividad, tanto por parte del desempeño de las funciones propias de la empresa como del daño que puedan causar las instalaciones de la misma.

En este caso, el perjudicado siempre es alguien que no está vinculado a la empresa por relación laboral alguna. Por ejemplo, el caso de un cliente que, visitando la empresa resbala y se fractura la rótula izquierda.

¿Qué es la responsabilidad civil patronal?

Es aquélla que nace cuando se causa un daño a los trabajadores de la empresa por negligencia demostrada del empresario . Es el caso típico en que el mal estado de las instalaciones o de las máquinas que causan daño a quien las manipula.

Sólo se puede acreditar esta responsabilidad en caso de que existan lesiones al trabajador o su fallecimiento.

Un caso habitual es cuando el trabajador pierde un miembro por la manipulación de una máquina que no está en buenas condiciones por no tener contratado el mantenimiento.

 ¿Qué es la responsabilidad civil cruzada?

Es aquella en la que incurre el constructor de una obra por los daños que ocasionan en la misma las empresas subcontratadas.

Por ejemplo, cuando la negligencia del fontanero daña los trabajos efectuados por los albañiles y los pintores. En este caso, el contratista es el responsable subsidiario frente a los perjudicados en caso de que el causante del daño no responda.

¿Qué es la responsabilidad civil de productos?

Es la que  cubre los daños personales y materiales que causan el uso y la tenencia de los productos puestos en circulación por parte del fabricante de los mismos. El daño lo causa directamente el producto al consumidor y éste reclama directamente al fabricante.

La responsabilidad civil de productos nace con la propia actividad industrial y con la propia puesta en circulación de los productos de la empresa en el mercado y al alcance y disposición del consumidor.

Esta modalidad de seguros no se ha consolidado en nuestro país hasta hace pocos años, fruto del resultado de la inversión en desarrollo e investigación puesta en marcha por las empresas en su lucha comercial por ganar cuotas de mercado ante sus competidores.

Si bien la mayoría de las personas ve con buenos ojos la competencia rabiosa entre empresas de un mismo sector, todos están de acuerdo en que esta situación nunca debe revertir en detrimento de la calidad del producto que se ofrece ni, mucho menos, que este producto cause ningún tipo de daño a quien lo consume.

En este sentido, los seguros de responsabilidad de productos son una garantía para el consumidor ante posibles eventualidades y la tranquilidad del productor.

¿Cuál es la finalidad del seguro de R.C. de productos?

El seguro de responsabilidad civil de productos es una modalidad de responsabilidad civil empresarial que tiene, como finalidad, la cobertura de los daños, personales o materiales, así como de cualquier perjuicio que pueda sufrir cualquier persona por el mero uso, tenencia, o incluso existencia de productos puestos en circulación al mercado.

Estos daños pueden provenir de errores tanto en el proceso productivo como en la distribución del producto.

El daño lo causa directamente el producto al consumidor. La consecuencia es que éste reclame directamente a la empresa que lo ha fabricado.

¿Cuáles son las particularidades de la R.C. de productos?

La gravedad del riesgo en el que se puede incurrir puede llegar a ser tan alto que sólo se necesita que uno de los productos esté en mal estada para que todo el lote o partida fabricada sea dudosa.

El miedo a la existencia de una cadena de siniestros puede obligar, incluso, a que la empresa retire el producto del mercado.

Las entidades cubren las indemnizaciones por el daño causado por el producto y, en la mayoría de los casos, sólo aseguran algunos productos.

Quedan excluidos de la cobertura del seguro las siguientes circunstancias:

  1. que el producto fabricado no sirva para lo que fue destinado, salvo que además cause un daño a quien lo consume (por ejemplo, un matamoscas que no las mate)
  2. los productos que están en fase de experimentación o prueba
  3. los gastos de retirada de un producto del mercado

Puesto que el daño que se causa puede deberse a múltiples y variadas razones, toda empresa productora debe tener su seguro de responsabilidad civil.

Aunque piense que  su producto nunca puede causar un daño, el destino siempre nos puede jugar una mala pasada.

 

 ¿Qué es la responsabilidad civil profesional?

Es la que cubre los daños que causa un profesional a sus clientes como consecuencia de acciones u omisiones derivados de la prestación de un servicio propio del ejercicio de su actividad profesional.

El fundamento de la responsabilidad civil profesional tiene su base en la responsabilidad civil de productos. En este caso no hay ninguna empresa ni ningún producto material que perjudique al consumidor, sino que es la prestación de un servicio profesional el que causa un perjuicio con el trabajo efectuado por cuenta del cliente.

¿Cuál es la finalidad de la R.C. profesional?

Las profesiones liberales cada vez son más abundantes en el mercado laboral. Su actividad se concreta en trabajos de asesoramiento, consultas, entre otras de las que no es preciso que se desarrollen por personas en plantilla.

Además, los creciente costes laborales de las empresas han obligado a que éstas demanden una serie de servicios en el exterior en lugar de contratar personal fijo para ello.

Es por ello que el profesional, en el ejercicio de su actividad, puede perjudicar de algún modo al cliente, que puede ser desde un mal servicio, un error en el asesoramiento que haya derivado en una pérdida económica del cliente, una indiscreción que puede haber terminado con un buen negocio, etc.

¿Cuáles son las particularidades del seguro de R.C. profesional?

Las particularidades dependerán de la modalidad de servicio contratada. Hay una modalidad para cada tipo de profesión, si bien no están a disposición de todas las entidades aseguradoras del mercado, por lo que es frecuente encontrar Aseguradoras extranjeras, operando en libre prestación de servicios y agencias de suscripción especializadas ofreciendo este tipo de seguro en España.

Las modalidades más comunes son:

  1. Responsabilidad civil de profesiones de carácter jurídico: abogados, notarios, registradores, procuradores, etc.
  2. Responsabilidad civil de profesiones de carácter económico: economistas, contables, auditores, asesores fiscales, actuarios, etc.
  3. Responsabilidad civil de la profesión médica.
  4. Responsabilidad civil de arquitectos, aparejadores, etc.

La cobertura del seguro suele amparar las reclamaciones presentadas por primera vez durante la vigencia del seguro ya sea por errores u omisiones profesionales cometidos durante la vigencia de la póliza o, como máximo, con un periodo de años de anterioridad a la contratación del seguro.

Puesto que contratarlo de forma individual es caro, se suele contratar en pólizas colectivas a través de colegios profesionales o asociaciones relacionadas con el sector.

Es imprescindible que el asegurado, en el momento de la contratación del seguro, no tenga conocimiento de haber causado daños y perjuicios a algún cliente.

Esta modalidad de seguros se caracteriza por que no es precisa la existencia de un daño corporal o material, pudiendo existir, tan sólo, un daño económico puro. Este sería el caso, por ejemplo, de un abogado que se olvidara de presentar un recurso ante los tribunales.

También se caracteriza por la complejidad del siniestro en algunos casos. Por ejemplo, ¿es cierto que el médico se equivocó o el paciente hubiera fallecido igualmente dada la gravedad de su enfermedad?

Es importante identificar las profesiones susceptibles de verse afectadas por la responsabilidad civil profesional pero, más importante aún, ajustar adecuadamente la cuantía del capital asegurado a la posible gravedad del daño que se pueda ocasionar

¿Cuáles son los seguros obligatorios de responsabilidad civil?

Las tres modalidades más cotidianas y habituales, que son de contratación obligatoria, en función de la actividad que se desempeñe, son:

  1. la responsabilidad civil derivada del uso y circulación de vehículos a motor
  2. la responsabilidad civil del cazador
  3. la responsabilidad civil de los riesgos nucleares

En estos casos, la asignación de la responsabilidad civil es objetiva. Por el hecho de llevar un arma en la mano, el cazador es responsable, aunque la víctima estuviera escondida o no existiera buena visibilidad.

 


.