RIESGOS DE NO LEER LAS PÓLIZAS DE SEGUROS

 

Riesgos de no leerse las pólizas de seguros

Riesgos de no leerse las pólizas de seguros

La mayoría de nosotros al contratar una póliza de seguros conocemos de manera general cuáles son las condiciones del contrato, aunque normalmente no estamos al tanto de todos los detalles del mismo. Podemos encontrarnos con la desagradable sorpresa de averiguar que ciertas cláusulas limitan nuestros derechos justo en el momento en que se produce el siniestro.

 

Plazo por el cual se contratan los seguros
Es muy común que las aseguradoras se reserven el derecho de rescindir el contrato después de que se haya producido algún siniestro importante, independientemente de cuándo haya tenido lugar, y sabiendo que con frecuencia los seguros se pagan anualmente. De esta forma puede ocurrir que hayamos pagado un periodo de tiempo en el cual ya no tenemos cobertura.
Por ello, debemos reclamar el reembolso de la parte proporcional al periodo que ya compañía ya no nos está asegurando.
No obstante, también el titular de una póliza puede rescindir el contrato en cualquier momento, aunque en este caso, la compañía no tendría obligación de devolvernos el importe por el tiempo que no estamos disfrutando de cobertura por su parte. Por este motivo es esencial fijarse con atención en el plazo por el que se contratan los seguros.

Cláusulas en los seguros de automóvil que limitan nuestros derechos :
Es frecuente que las compañías estipulen que no arreglarán el vehículo que tenga un accidente que provoque un siniestro total y el valor de reparación supere al valor del coche. Esto puede resultar problemático si la compañía sólo ofrece el valor venal del vehículo, es decir, el valor que tendría en el mercado de segunda mano.

Conducción bajo los efectos del alcohol y conducción sin carnet de conducir
Cuando se el conductor conduzca en estado de ebriedad y suceda un accidente, la compañía indemnizará a las víctimas. Pero si el que conduce bajo los efectos del alcohol ha tenido la culpa del mismo, la compañía reclamará las indemnizaciones a su asegurado, además de obligarle a hacerse cargo de los daños provocados en su propio vehículo.
Lo mismo ocurrirá en caso de circular sin un permiso de conducir válido y vigente, o cuando se sobrepasa el número de personas permitidas por vehículo. El conductor tendrá que cubrir todos los gastos, y si fuera insolvente, tendrá que pagar la persona asegurada por la póliza.

¿Y si conduce mi hijo con mi coche?
Esta situación se da con frecuencia, y supone que una persona con agravación del riesgo (un menor de 26 años ocn menos de 6 años de carnet) utiliza un vehículo asegurado con unas condiciones más ventajosas (por ejemplo su padre, que no tiene siniestros hace 10 años), que se concretan en que no se paga por esa agravación del riesgo.
En caso de accidente, la compañía indemnizará sólo en la proporción que hay entre la prima que se ha pagado y la que se debería haber abonado.
Por ejemplo: Si lo que pagan los padres es el 70% de lo que tendrían que pagar los hijos, el otro 30% lo tendrá que cubrir el asegurado.
¿Quién determina el daño?
Tras el accidente, el encargado de evaluar los daños es el perito, que redactará un informe detallado de lo ocurrido y el valor del daño producido. Si no estamos de acuerdo con la peritación, podemos pedir otra, aunque esta segunda opinión deberá pagarla el asegurado. Si no coinciden los dictámenes puede pedirse una tercera peritación que pagarán asegurador y asegurado a partes iguales.
Atención a los plazos de reclamación
Como ya hemos visto, es muy importante saber qué derechos nos corresponden, y qué cláusulas debemos observar con especial cuidado, sin embargo, también debemos saber cuándo debemos hacer las reclamaciones, y cuándo debemos exigir el cumplimiento de nuestros derechos.
En principio, la aseguradora tiene la obligación de indemnizar en el plazo de 40 días, y si la compañía se retrasase , el asegurado tiene derecho a exigir intereses de demora a partir del día 40, pero si el asegurado no está de acuerdo con la indemnización, el cobro del dinero o la reparación de los daños puede retrasarse por causas ajenas a la compañía.
Por ello, la Organización de Consumidores y Usuarios recomienda que se cobre la cantidad ofrecida por la compañía sin firmar el finiquito y reclamar posteriormente. Esta recomendación  no es fácil de seguir en la práctica, ya que es muy raro que una Aseguradora indemnice sin tener el finiquito firmado previamente.

• Derecho a la información
Como clientes, tenemos derecho a que se nos informe de las condiciones y de las coberturas de las pólizas que contratemos. Para su validez, las condiciones generales de las pólizas deben de estar firmadas por el consumidor, y deben de estar redactadas con transparencia, claridad, concreción y sencillez. Las cláusulas ilegibles, incomprensibles, oscuras o ambiguas que generen dudas en la interpretación se resolverán siempre a favor del consumidor en caso de llevarse la reclamación a los tribunales.
Las cláusulas limitativas de derechos del asegurado deben estar especialmente destacadas en el contrato y firmarse expresamente por escrito. Si la aseguradora intenta que aceptemos una cláusula privativa de derechos que no hayamos aceptado expresamente y firmado, podemos negarnos a aceptarla.

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